{"id":16770,"date":"2014-01-30T09:22:33","date_gmt":"2014-01-30T09:22:33","guid":{"rendered":"http:\/\/morganabarcelona.com\/?p=16770"},"modified":"2014-01-30T09:22:33","modified_gmt":"2014-01-30T09:22:33","slug":"el-monstruo-del-lago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tienda.morganabarcelona.com\/index.php\/2014\/01\/30\/el-monstruo-del-lago\/","title":{"rendered":"El monstruo del lago"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"post-title entry-title\"><\/h3>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\">\u00c9rase una vez la hija de un poderoso rey. Se llamaba Untombina y era muy\u00a0valiente.\u00a0En el pa\u00eds en que ella habitaba exist\u00eda un lago encantado al que ning\u00fan ser\u00a0humano se acercaba. En el lago viv\u00eda un Monstruo que, sin compasi\u00f3n ni piedad,\u00a0se llevaba al fondo a cuantos se extraviaban por aquella regi\u00f3n y a los que\u00a0equivocadamente intentaban ba\u00f1arse en las claras aguas del lago.<br \/>\nUntombina hab\u00eda o\u00eddo hablar con frecuencia del Monstruo y tambi\u00e9n sab\u00eda d\u00f3nde\u00a0estaba el lago que aqu\u00e9l habitaba.\u00a0Cayeron lluvias torrenciales y muy continuas en todo el pa\u00eds, y las tierras quedaron\u00a0inundadas; entonces Untombina dijo a sus padres:<br \/>\n&#8211; Yo quiero ir a ver al Monstruo del lago para preguntarle si podr\u00eda hacer cesar esta\u00a0lluvia pertinaz.<br \/>\nPero su padre, el Rey, se lo prohibi\u00f3, y su madre derram\u00f3 abundantes l\u00e1grimas a\u00a0la sola idea de lo que pudiese suceder, ya que era terca Untombina, y lo m\u00e1s f\u00e1cil\u00a0de suponer era que el Monstruo la devorase.<br \/>\nEn consecuencia, la muchacha permaneci\u00f3 en casa, m\u00e1s que por la prohibici\u00f3n\u00a0paterna y los llantos de la madre, porque, estando el pa\u00eds inundado, se hac\u00edan los\u00a0caminos intransitables.<br \/>\nPero, al a\u00f1o siguiente, empez\u00f3 a llover de nuevo y las aguas llegaron hasta lo m\u00e1s\u00a0alto de los m\u00e1s altos muros que rodeaban el poblado, y Untombina no pudo\u00a0contenerse por m\u00e1s tiempo. Quiso ir a toda costa al lago encantado y fue\u00a0imposible disuadirla; ya ni escuch\u00f3 la voz autorizada del padre, ni las l\u00e1grimas de\u00a0desconsuelo de la madre la cambiaron de prop\u00f3sito.<br \/>\nConvoc\u00f3 a todas las muchachas del pueblo y eligi\u00f3, de entre todas, a doscientas\u00a0para que la acompa\u00f1asen en el viaje. Se visti\u00f3 como una novia. Siguiendo su\u00a0ejemplo, las muchachas se ataviaron con sus mejores galas y sus m\u00e1s preciadas\u00a0joyas.<br \/>\nSalieron juntas por las puertas del poblado. Untombina en medio y cien\u00a0muchachas a cada lado del camino, formando como una Corte de honor. Riendo y\u00a0cantando caminaban las j\u00f3venes, como si llevaran a la novia al novio, y cuando\u00a0encontraban por el camino a los mercaderes que, en grandes carretas tiradas por\u00a0bueyes, recorr\u00edan el pa\u00eds, llam\u00e1banlos con voces joviales y gozosas y les\u00a0preguntaban cu\u00e1l, de entre todas, era la m\u00e1s bella.<\/div>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\">Los hombres se acercaban y contestaban que ellos encontraban a todas muy\u00a0lindas, pero ninguna comparable con Untombina.<br \/>\n&#8211; Pues -dec\u00edan los mercaderes- la hija del rey de ustedes es esbelta como el \u00e1rbol\u00a0de la altura y tan lozana coma la fresca hierba que brota despu\u00e9s de las lluvias\u00a0fecundas.<br \/>\nCuando las otras j\u00f3venes o\u00edan estas palabras se enfadaban tanto que maltrataban\u00a0a los mercaderes y los llenaban de improperios. Luego prosegu\u00edan su camino. Era\u00a0un alegre espect\u00e1culo ver a aquellas encantadoras j\u00f3venes caminando\u00a0jovialmente, ataviadas con primor y luciendo sus mejores joyas, refulgentes al sol,\u00a0y sus collares y brazaletes de ricas perlas.<br \/>\nDeclinaba el d\u00eda cuando las bellas muchachas llegaron al encantado lago. Y, al\u00a0llegar, se despojaron de todas sus galas y saltaron al agua fresca y cristalina para\u00a0ba\u00f1arse a los \u00faltimos rayos del sol.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 alegres estaban las lindas negritas! Chapoteaban, se tiraban unas a otras\u00a0agua del lago, brincaban, saltaban y nadaban alborozadas.\u00a0Desapareci\u00f3 el sol y tuvieron que buscar un sitio donde pudieran dormir.<br \/>\nRealmente ya era hora de abandonar el placer del lago. As\u00ed lo hicieron, pero\u00a0podr\u00e1n imaginarse su espanto cuando advirtieron la falta de sus lindas sayas y\u00a0vestidos, de los aros de los tobillos, collares y brazaletes.<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh, oh, oh! -gritaron a una-. \u00a1Mira, Untombina, el Monstruo del lago nos ha\u00a0robado todas nuestras prendas y joyas! \u00bfQu\u00e9 hacemos ahora?&#8230; Oh, Untombina,\u00a0\u00bfqu\u00e9 hacemos ahora?<br \/>\nGritaban tan fuerte como pod\u00edan; tan s\u00f3lo Untombina permanec\u00eda indiferente y\u00a0altiva, contemplando a las muchachas asustadas.<br \/>\nAl fin la m\u00e1s atrevida de todas dijo gritando:<br \/>\n&#8211; \u00a1La culpa es tuya, Untombina; s\u00f3lo t\u00fa nos has tra\u00eddo esta desgracia!<br \/>\nOtra, muy piadosa por cierto, propuso que todas se arrodillaran y suplicaran al\u00a0Monstruo que les devolviera lo que les hab\u00eda robado.<br \/>\nPero Untombina rehus\u00f3, altiva, la proposici\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\">&#8211; Yo soy la hija del rey -dijo- y no pienso humillarme ante el Monstruo.<br \/>\nY diciendo esto se apart\u00f3 de las otras muchachas que, entre l\u00e1grimas y sollozos,\u00a0suplicaban al Monstruo les devolviese sus tesoros.<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh, se\u00f1or de este lago -clamaron- devu\u00e9lvenos nuestras preciosas joyas y ricos\u00a0vestidos! No quisimos hacerte ofensa ni da\u00f1o. Fue Untombina, la hija de nuestro\u00a0rey, la que aqu\u00ed nos trajo. Solamente ella tiene toda la culpa.<br \/>\nY entonces, de repente, vestido tras vestido, aro tras aro, collar tras collar,\u00a0brazalete tras brazalete, empezaron a caer como llovidos del cielo sobre la orilla\u00a0del lago.\u00a0Y, al cabo de un corto espacio de tiempo, las doscientas muchachas que hab\u00edan\u00a0acompa\u00f1ado a Untombina estaban vestidas y dispuestas a regresar al poblado.\u00a0Tan s\u00f3lo Untombina no se hab\u00eda vestido. Altiva, permanec\u00eda erguida con los\u00a0brazos cruzados sobre su pecho y, cuando las muchachas le rogaban que pidiera\u00a0al Monstruo que le devolviese sus vestidos y sus joyas, ninguna palabra sali\u00f3 de<br \/>\nsus labios.<br \/>\n&#8211; Oh, Untombina, hazlo, por favor. P\u00eddeselos, Untombina -le suplicaban las\u00a0muchachas.<br \/>\nPero Untombina se irgui\u00f3 m\u00e1s altiva y m\u00e1s orgullosa a\u00fan, tanto que a los ojos de\u00a0sus compa\u00f1eras no parec\u00eda tan linda, y contest\u00f3:<br \/>\n&#8211; Jam\u00e1s. Yo soy la hija de un rey y no le suplico a nadie.<br \/>\nCuando el Monstruo del lago oy\u00f3 estas palabras, sali\u00f3 a flor de agua, se apoder\u00f3\u00a0de la orgullosa muchacha y se la trag\u00f3.<br \/>\nLanzando gritos de terror las muchachas huyeron como galgos y al llegar al\u00a0poblado contaron lo que le hab\u00eda ocurrido a la hija del rey.<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh! -solloz\u00f3 el desventurado padre- yo se lo hab\u00eda advertido innumerables\u00a0veces, pero ella no quiso escucharme. Pero aguarden, muy pronto la libertaremos\u00a0de las garras del Monstruo.<br \/>\nY orden\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00a1Mis guerreros, \u00e1rmense de vuestros escudos, lanzas, hondas, arcos y agudas\u00a0flechas! \u00a1Vamos a libertar a mi hija!<br \/>\nPronto todo un ej\u00e9rcito de guerreros negros se puso en marcha hacia el lago\u00a0encantado.<br \/>\nEl Monstruo asom\u00f3 la cabeza fuera del agua, y al ver a tantos guerreros, abri\u00f3 su\u00a0descomunal y gigantesca boca y se trag\u00f3 a un sinf\u00edn de ellos con la facilidad con\u00a0que antes se tragara a Untombina. Su enorme cuerpo parec\u00eda que iba\u00a0agrand\u00e1ndose por momentos, y era verdaderamente espantoso ver c\u00f3mo\u00a0persegu\u00eda a los que intentaban salvarse; y as\u00ed fue la persecuci\u00f3n hasta las mismas<br \/>\npuertas del poblado.\u00a0Pero junto a la puerta estaba el rey con la m\u00e1s aguda de las lanzas que pose\u00eda y\u00a0se enfrent\u00f3 con el Monstruo, cuyo cuerpo se extend\u00eda por casi sobre una legua de\u00a0distancia, \u00a1tan enormes eran sus proporciones!<br \/>\nEl viejo rey era un valiente guerrero muy diestro en el arte de batallar, y supo al\u00a0instante d\u00f3nde ten\u00eda que atacar a su enemigo. Primero le hundi\u00f3 la lanza en la\u00a0garganta y luego le hizo un agujero en un costado. Por este costado empezaron a\u00a0salir todos sus guerreros y finalmente la valerosa Untombina, m\u00e1s altiva que\u00a0nunca.<br \/>\nEl rey la tom\u00f3 de la mano y la acompa\u00f1\u00f3 en triunfo hasta su madre, que tanto\u00a0hab\u00eda llorado por ella.<br \/>\nAfortunadamente el Monstruo fue muerto, y el lago donde habitaba qued\u00f3, desde\u00a0aquel instante, desencantado.<\/div>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"post-header\" style=\"text-align: justify;\">\u00a9 Morgana Barcelona<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez la hija de un poderoso rey. 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